Una de las grandes discusiones en el campo de las guitarras eléctricas es sobre si el acabado – la capa de barniz que recubre la madera – es mejor en poliéster o en nitrocelulosa.
En realidad existen más opciones, como por ejemplo el poliuretano, el enamel o el full-o-plast pero en esta discusión, los términos poly y nitro aglutinan dos grandes grupos; barnices derivados de materiales plásticos o barnices naturales.
El poliéster que se usa en las guitarras es un derivado plástico del petróleo mientras que la nitrocelulosa, también llamada “lacquer” en inglés, es un barniz natural producido mediante la nitración del algodón.
El desarrollo de ambos para su uso en acabados siempre ha estado muy ligado a la industria del automóvil , siendo determinantes tanto su resistencia como tiempos de aplicación y secado. En el automóvil, se podría decir que cuanto menores los tiempos, menores los costes de producción y cuanto más resistencia mejor de cara al consumidor. General Motors fue la primera compañía en usar nitrocelulosa en 1923 y en los 50 aparecieron los nuevos materiales sintéticos de acabado, más resistentes y con menores tiempos de secado.
De forma paralela, estos mismos materiales fueron adoptados para el acabado de instrumentos de música y a medida que se generalizó la producción en masa en grandes fábricas, fueron cobrando relevancia los tiempos de aplicación y secado de cara a reducir costes.
Desde este punto de vista, los acabados en poliéster son fáciles de aplicar, rápidos y una forma barata de conseguir que un instrumento luzca bien.
Por contra, la nitrocelulosa es propiamente un barniz , más trabajoso de aplicar con tiempos de secado más largos. El coste de aplicación es mayor pero tiene la virtud de que no tapona los poros de la madera y de que con una fina capa el instrumento ya luce bien. Una capa de poliéster viene a ser lo mismo que recubrir el instrumento con una funda de plástico.
Aquí es donde nace la vieja argumentación sobre dejar “respirar” a la madera siendo el grosor de la capa de barniz que la recubre, ya sea plástico o natural, un factor determinante.
Si la capa es muy gruesa, hace que la madera pierda resonancia y mata parte del tono que esta proporciona. En ciertos géneros musicales, como el heavy-metal, esto puede ser incluso beneficioso pero en otros como el jazz o el blues, los tonos naturales que proporciona la madera son más propicios.
Durante los años 50 y 60, la mayoría de las grandes marcas de guitarras, Fender, Gibson, Gretsch, Guild, D’angelico… usaban principalmente nitro . En algunos casos como el de Rickenbacker, el acabado en nitro se considera clave para conseguir su sonido característico.
En la actualidad, casi todos los fabricantes usan poliéster al ser más barato y la poca oferta en nitro que hay se vende como un plus, sobre todo en gamas altas y ediciones especiales.
Durabilidad
Una gran desventaja de los acabados en nitro , o ventaja según se mire teniendo en cuenta los gustos actuales, es que duran menos y envejecen peor y más rápido. Solo hay que observar los desgastes típicos en las viejas Fender.
El acabado en poliéster es mucho más resistente y permanece como nuevo durante mucho más tiempo. Un acabado en poliuretano es ya a prueba de bombas, la Gretsch de mi arsenal puede dar fe de ello, no tiene ni un solo rayazo, aunque esta sería arena de otro percal al ser el poliuretano un material mucho más caro permitiendo su aplicación en capas más finas.
La opinión generalizada es que los antiguos instrumentos de los años 50 y 60 sonaban mejor que los actuales, de hecho esos desgastes en el barniz hoy en día gustan y a veces son vistos como una garantía de mejor sonido. Otros claman que es imposible notar la diferencia sónica entre un acabado en nitro y otro en poliéster, que eso de que la madera “respire” es un mito. Además es indudable que hay fabricantes actuales que consiguen un gran sonido con acabados en poliéster. Sea como fuere la discusión sigue abierta.
Respecto al buen sonido de los instrumentos antiguos habría que tener en cuenta otros factores . Uno es que la madera se estabiliza con los años, se seca, se asienta, llega a un punto en el que el conjunto madera-barniz y resto de elementos alcanzan un estado óptimo, la prueba más obvia serían los famosos violines Stradivarious. Otro factor es que muchos de estos instrumentos antiguos han sido alguna vez repasados por un luthier corrigiendo todos los posibles defectos de fábrica y efectos del tiempo. El trabajo de un buen luthier puede convertir un instrumento mediocre en bueno.
De cara a la restauración , un acabado en nitro tiene fácil reparación mientras que para arreglar un acabado en poliéster hace falta un especialista capaz de hacer pasar desapercibidos los retoques.
Fullerplast, el oscuro secreto de Fender
No sé hasta que punto se podría considerar un secreto a voces pero hoy en día se sabe con seguridad que desde 1963 Fender , a los instrumentos acabados en nitro, primero les aplicaba una capa de poliéster por debajo cubriendo toda la madera y luego nitro por encima. Seguía aplicando la capa de barniz de cara a la galería con fines de marketing, consciente de que la opinión generalizada entre el público era que los acabados en nitro dejaban a la madera “respirar” y sonaban mejor.
Cuando esto se supo, se cayeron por los suelos casi 50 años de cualquier argumentación sobre la respiración de la madera que estuviese basada en una guitarra Fender posterior a 1963 y el mercado vintage pasó a poner sus puntos de mira en la época pre-1963 devaluándose en cierta medida las producciones de la etapa siguiente.
Esto era un “secreto a voces” porque aunque por un lado Fender mantenía en secreto tal práctica y no la declaraba en sus especificaciones, por otro lado se sabía que Fender empleaba algo por debajo de la nitro, solo hay que ver los bordes en las zonas desgastadas de una guitarra de esta época, aunque no se sabía exactamente si era una mezcla del barniz con algo o que. Se sabía porque si llevabas por ejemplo a decapar una Fender, la pintura se iba con disolventes pero debajo quedaba otra capa, dura como una piedra, que no salía con productos químicos y que con lija a penas se rayaba un poco.
Pues bien, resultó ser lo que Fender denominaba como “Fullerplast” , Fuller era el nombre de su inventor, Fuller O’Brian y “plast” venía evidentemente de “plástico”. El aplicado de esta capa solucionaba todos los problemas de producción en la fase de acabado, era muy barato y ahorraba unas 20 horas de trabajo.
Lo que se hacía era sellar la madera dentro de una especie de funda hermética de plástico , dura como una piedra, taponando todos los poros, dejando a la madera literalmente dentro de una cápsula del tiempo, con toda la humedad que no se hubiera secado – con el Fullerplast ni falta que hacía – y todas sus propiedades intactas. La capa de Fullerplast podía llegar a ser tan gruesa como una cuerda del .060.
Sin esta capa plástica, el proceso de barnizado implica un arduo proceso en el que hay que alisar los poros al máximo o aplicar algún tipo de tapa-poros y después aplicar varias capas de barniz porque las primeras son absorbidas por la madera como si fuera una esponja.
El Fullerplast por el contrario, se seca en 15 minutos y se puede pintar por encima en una hora, facilitando la aplicación de la costosa nitrocelulosa, de la cual se requiere tan solo una fina capa.
Para los puristas de la nitro , la aplicación de cualquier tapa-poros sobre la madera es como el anticristo del tono, si es de plástico ni te cuento.
En la actualidad, Fender sique aplicando la capa de Fullerplast en todos sus modelos acabados en nitro salvo en algunas series de edición limitada llamadas “thinskins” . En estas se realiza el acabado más costoso que se le puede hacer una guitarra; aplicar con cuidado una fina capa de nitro, dejar que la madera la absorba, aplicar una nueva fina capa de nitro, dejar que la madera la absorba… y repetir el proceso hasta que la madera deje de absorber, quedando en la superficie tan solo una tenue capa de nitro perfectamente alisada.
Un aviso para navegantes; la nitro que se aplica hoy en día no es igual que la que se empleaba a mediados del siglo XX porque la composición antigua está prohibida por todas las legislaciones medioambiantales, al menos en occidente. Existen mezclas cercanas en las que sólamente se ha reemplazado los compuestos prohibidos, por ejemplo Fender emplea Lawrence McFadden. Otras marcas son Sherwin Williams, Deft, Trinity, H. Behlen y Mohawk.
Existen otras mezclas que no tienen absolutamente nada que ver con lo que eran los barnices originales para instrumentos de música. Por ello, antes de solicitar un acabado en nitro hay que informarse de que clase de nitrocelulosa ha sido aplicada y como es de suponer; en muchos de los casos es harto dificil conseguir tal dato.
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Soy José Perdición y, como indica mi apellido, los equipos de guitarra son mi ruina absoluta. Aquejado de un grave afán coleccionista, destripo amplis, pedales y guitarras para ayudaros a encontrar el tono perfecto sin quedaros en números rojos. ¡Mi banquero me odia, pero vuestros oídos me darán las gracias!